Arquitectura sostenible: hacia una forma diferente de construir.
DIARIO 5 DÍAS - miércoles 27 de marzo de 2019 - Francisco Gómez - CEO de “Fortaleza S.A.”
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Por fortuna, desde hace varios años, se está generando un progresivo cambio de mentalidad con respecto al cuidado del medioambiente. Hoy las personas somos mucho más conscientes y esto se ve reflejado en nuestras actividades. Con miras a contribuir con la preservación del entorno en el que vivimos, surge el concepto de arquitectura sostenible, que es aquella que busca utilizar los recursos naturales de la forma más eficiente posible.
El sector de la construcción es un gran consumidor de materiales que son extraídos de la corteza terrestre, como la madera, el acero, el cobre y el aluminio. Por otro lado, el proceso de edificación demanda una gran cantidad de energía, emitiendo dióxido de carbono y sustancias contaminantes. El cambio climático y el deterioro del medioambiente hacen imperante la necesidad de apostar por la sustentabilidad. La optimización es la premisa básica de la arquitectura sostenible. Se trata de obtener el máximo rendimiento con el mínimo impacto. Esto se da desde el diseño de un proyecto hasta incluso después de finalizada su construcción. Se contempla el costo ambiental del edificio durante todo su ciclo de vida. La eficiencia energética es uno de los aspectos claves. Con el empleo de distintas tecnologías, se reduce drásticamente el gasto energético de las edificaciones y se incrementa su capacidad de producir su propia energía o de utilizar la del sol. Existen diversas técnicas orientadas a que las construcciones sean energéticamente más eficientes, como el uso de aislamientos térmicos; la ubicación estratégica de puertas y ventanas, teniendo también en cuenta sus formas y tamaños; el aprovechamiento de la ventilación natural; y la reducción de superficies vidriadas, sobre todo en lugares de climas calurosos, como en el caso de nuestro país. Los edificios sostenibles también son diseñados para consumir menos agua. Para ello, se emplean sanitarios de alta eficiencia que consumen menos litros por descarga, y duchas y grifos de flujo bajo. Otra alternativa es la recolección de aguas fluviales. Así también, el tratamiento y la reutilización de aguas grises, aquellas provenientes de bañeras, duchas y lavadoras, que, tratadas de forma adecuada, pueden almacenarse y usarse posteriormente, por ejemplo, para el riego del jardín. En edificios sostenibles se prioriza el uso de materiales ecológicos, es decir, de bajo impacto ambiental. Se caracterizan por tener una alta durabilidad, y por ser reutilizables o reciclables. Algunos ejemplos de estos materiales son la madera proveniente de bosques gestionados; la fibra de celulosa, producida a partir de periódicos o papeles desechados; y el barro cocido, que es tratado naturalmente para que conserve las cualidades de la tierra como el aislamiento y la baja radiactividad.
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Por fortuna, desde hace varios años, se está generando un progresivo cambio de mentalidad con respecto al cuidado del medioambiente. Hoy las personas somos mucho más conscientes y esto se ve reflejado en nuestras actividades. Con miras a contribuir con la preservación del entorno en el que vivimos, surge el concepto de arquitectura sostenible, que es aquella que busca utilizar los recursos naturales de la forma más eficiente posible.
El sector de la construcción es un gran consumidor de materiales que son extraídos de la corteza terrestre, como la madera, el acero, el cobre y el aluminio. Por otro lado, el proceso de edificación demanda una gran cantidad de energía, emitiendo dióxido de carbono y sustancias contaminantes. El cambio climático y el deterioro del medioambiente hacen imperante la necesidad de apostar por la sustentabilidad. La optimización es la premisa básica de la arquitectura sostenible. Se trata de obtener el máximo rendimiento con el mínimo impacto. Esto se da desde el diseño de un proyecto hasta incluso después de finalizada su construcción. Se contempla el costo ambiental del edificio durante todo su ciclo de vida. La eficiencia energética es uno de los aspectos claves. Con el empleo de distintas tecnologías, se reduce drásticamente el gasto energético de las edificaciones y se incrementa su capacidad de producir su propia energía o de utilizar la del sol. Existen diversas técnicas orientadas a que las construcciones sean energéticamente más eficientes, como el uso de aislamientos térmicos; la ubicación estratégica de puertas y ventanas, teniendo también en cuenta sus formas y tamaños; el aprovechamiento de la ventilación natural; y la reducción de superficies vidriadas, sobre todo en lugares de climas calurosos, como en el caso de nuestro país. Los edificios sostenibles también son diseñados para consumir menos agua. Para ello, se emplean sanitarios de alta eficiencia que consumen menos litros por descarga, y duchas y grifos de flujo bajo. Otra alternativa es la recolección de aguas fluviales. Así también, el tratamiento y la reutilización de aguas grises, aquellas provenientes de bañeras, duchas y lavadoras, que, tratadas de forma adecuada, pueden almacenarse y usarse posteriormente, por ejemplo, para el riego del jardín. En edificios sostenibles se prioriza el uso de materiales ecológicos, es decir, de bajo impacto ambiental. Se caracterizan por tener una alta durabilidad, y por ser reutilizables o reciclables. Algunos ejemplos de estos materiales son la madera proveniente de bosques gestionados; la fibra de celulosa, producida a partir de periódicos o papeles desechados; y el barro cocido, que es tratado naturalmente para que conserve las cualidades de la tierra como el aislamiento y la baja radiactividad.
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